jueves, 26 de abril de 2018

EL APRENDIZAJE COLABORATIVO

Se entiende el aprender como un proceso amplio, integral y continuo en el cual los sujetos desarrollan o adquieren conocimientos, habilidades y actitudes para sobrevivir y responder creativamente a los cambios en el medio, evolucionar, transformar y progresar.
El aprendizaje, aunque es un fenómeno individual, se da en un marco social de relaciones, interrelaciones y de ayuda que implican un afecto mutuo, dando lugar al aprendizaje colaborativo, donde se da el uso compartido del conocimiento, en el derecho de todos a aprender de todos, un modelo educativo innovador que propone una manera distinta de organizar lo que sucede en el aula e implica agrupar a los estudiantes en equipos pequeños y heterogéneos para potenciar el desarrollo de cada uno de éstos con la colaboración de los demás miembros del equipo.
La aplicación del aprendizaje colaborativo en el aula presenta cierta resistencia entre los estudiantes, y de manera enfática entre los más aventajados, porque están acostumbrados a involucrarse en una lucha de ganadores y perdedores en la que quieren ser siempre los mejores, y en los alumnos no aventajados porque no creen que tengan posibilidades de éxito; ambas situaciones competitivas desarrollan una interdependencia negativa en el logro de sus propósitos de aprendizaje. Consecuencia lógica de la cultura del individualismo que suele predominar en el entorno educativo.
El docente debe vivenciar primero el proceso de aprendizaje colaborativo para ser capaz de inducirlo y dirigirlo en sus estudiantes como estrategia de enseñanza y aprendizaje.
Principios para implementar el aprendizaje colaborativo en el aula
  1. Interdependencia positiva: Es el elemento central del aprendizaje colaborativo, incluye las condiciones de organización y de funcionamiento que deben darse al interior del equipo. La interdependencia positiva crea un compromiso con el éxito de otras personas, además del propio. El docente promueve la interdependencia positiva al hacer que los estudiantes realicen tareas comunes y al pedirles cuentas en forma individual y grupal.
  2. Interacción estimuladora, interacción promotora cara a cara: Consiste en facilitar el éxito del otro por parte de los propios integrantes del grupo. Los estudiantes deben realizar juntos una labor en la que cada uno promueva el éxito del otro, compartiendo los recursos existentes de una manera eficaz y eficiente.
  3. Habilidades interpersonales y de equipo: Las habilidades sociales son necesarias para el éxito en el trabajo grupal y se requiere enseñarlas en forma directa, pues no aparecen mágicamente. El docente puede sugerir a los estudiantes una actividad en grupo, para realizar un diagstico del nivel de conocimiento que ellos tienen de las habilidades interpersonales para tomar decisiones con respecto a su ensanza.
  4. Responsabilidad individual y grupal: El trabajo individual es el elemento sico para la construcción del conocimiento, por lo tanto, no rivaliza con el trabajo en grupo, por el contrario, aquello que el estudiante realiza en grupo puede y debe dar cuenta en forma individual. Cada miembro del conjunto debe asumir íntegramente su tarea y, además, tener los espacios para compartirla con el grupo y recibir sus contribuciones. Sin embargo, siempre hay estudiantes que por una u otra circunstancia no realizan su trabajo, entonces el docente debe buscar mecanismos para asegurar la participación de todos los estudiantes en la tarea; entonces,  lo primero por hacer es identificar lo que está obstaculizando la participación. Se puede usar la evaluación formativa cuando el obstáculo es académico; si es afectivo, el docente buscará mejorar “el clima del aula”.
  5. Procesamiento grupal: Se entiende como la reflexión que ha de realizar el grupo de una forma continua para identificar qué acciones resultaron útiles, para seguir realizándolas, y qué acciones no fueron adecuadas, cles no se realizaron, cuáles se hicieron de manera incorrecta o no eran las apropiadas para realizar la tarea.
Rol del docente
Desde una visión constructivista, el papel del docente es el de un guía que acompa, un mediador, deja de ser un sabelotodo y se convierte en un guía que acompaña y que cumple unos roles:
  1. Especificar los objetivos de la actividad,
  2. Tomar decisiones previas a la enseñanza
  3. Explicar la tarea y la estructura de objetivos
  4. Poner en marcha la actividad colaborativa,
  5. Controlar la efectividad de los grupos de aprendizaje colaborativo e intervenir cuando es necesario.
  6. Evaluar los logros de los alumnos.

La formación de grupos

Los estudiantes pueden ser agrupados de varias formas, pero el procedimiento menos adecuado es el de dejar que los estudiantes elijan sus propios grupos, a menos que se trate de un grupo experimentado en el proceso de aprendizaje colaborativo con habilidades interpersonales ya formadas y que haya alcanzado  el máximo nivel de excelencia. Porque los grupos formados por los propios estudiantes suelen ser en forma general homogéneos; es decir, estudiantes de un mismo nivel de habilidades o deshabilidades académicas.
En forma general son más efectivos los grupos heterogéneos que los homogéneos, porque realizan razonamientos más elaborados, dan y reciben explicaciones más frecuentemente y tienen en cuenta una perspectiva más amplia. No existe un número mágico ideal, depende de la tarea; la experiencia de la aplicación de aprendizaje colaborativo en el aula nos dice que “entre menor sea el número de integrantes, mejor”.



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