miércoles, 25 de julio de 2018

EL PAPEL DE LA UNIVERSIDAD COMO ORGANIZACIÓN DEL CONOCIMIENTO EN LA NUEVA ECONOMÍA




Hablar del papel de la universidad como organización del conocimiento en la nueva economía es establecer un debate. La Universidad es una institución generadora de conocimiento, y  tiene que considerar que este bien intangible, el conocimiento,  es el activo principal de la nueva economía y que es importante que ejerza la práctica de la gestión administrativa y académica, encaminada a la constitución de la universidad en una organización del conocimiento.

John Stuart Mill (citado por García, 2009, p.62) afirmaba que: “No existen leyes naturales para la distribución de la riqueza”, por lo que una sociedad basada en el conocimiento no mejorará por sí sola, los niveles de desarrollo de un país (García, 2009).

No obstante, es una realidad que   el conocimiento y su aplicación en la innovación tecnológica y la producción son un factor clave para el crecimiento acelerado de los países.

Antaño el papel de las universidades se centraba en la docencia y en la formación de recursos humanos.  Hoy en día, el conocimiento como un factor clave de producción para el desarrollo, ha ejercido una fuerte presión sobre las universidades para generar mano de obra profesional que tenga la capacidad de diseñar, gestionar y motivar el conocimiento de punta.  

Las universidades son ahora, sobre todo en las dos últimas décadas,  las grandes gestoras del saber. A través de sus profesores y equipo de investigadores, tienen el potencial de generar conocimiento que deriven en productos y/o servicios que puedan llegar a ser innovadores y transformar al mundo, si cuentan con la aceptación del mercado y generen valor agregado. Convirtiéndose así en el motor para el crecimiento económico y el desarrollo social.

Por ello, hoy en día, el papel de las universidades, además de ser gestoras y generadoras del conocimiento, es el del buscar la igualación de las oportunidades para evitar que este conocimiento se convierta en un arma en manos de los grandes corporativos para la explotación, enajenación y pobreza de aquellos países atrasados que no cuentan con un gran desarrollo científico y tecnológico.

 Si bien el conocimiento y la nueva economía está enfocada en el desarrollo económico y la innovación, las universidades deben mantener su línea educadora y orientar a los estudiantes y empleados en la generación, difusión y aplicación del conocimiento en beneficio del desarrollo económico, pero también como motor desarrollo social, propiciando un ambiente competitivo que genere la aplicación de la innovación para dar respuesta a las necesidades y demandas de la población y el mejoramiento de su calidad de vida en un ambiente sostenible e incluyente.


Referencias:

Agudelo, M. A. (2006). La universidad como organización del conocimiento. Popayán: ITINERANTES. N°. 4.2006. pp. 51-63

García Rodríguez V.M. (2009) “Un nuevo dogma recorre el mundo: la sociedad del conocimiento” Revista Diversidades. Universidad de León. Año 12 Número 23 pp.61-64

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