miércoles, 11 de julio de 2018

INFORMACIÓN EN DEMASÍA


En esta era de la información y del conocimiento, los sistemas educativos están siendo desafiados, vivimos ante una posible "infoxicación" (Aliaga y Bartolomé, 2005), es decir, una intoxicación por exceso de información, con poca capacidad para digerirla. La sensación es que la información se ha convertido en un derecho fundamental (Herran, 2012)
Un proceso educativo que no posea vetas de innovación está destinado a ser obsoleto. Sencillamente lo que era bueno o adecuado hace tiempo ya no es útil cuando surgen nuevas necesidades. El conocimiento se modifica y multiplica de forma exponencial día a día, por lo que a las instituciones educativas les corresponde asumir un liderazgo para construir y lograr el desarrollo integral, proponiendo alternativas y estrategias para la transformación de la educación.
El desafío no está solo en la transmisión del  conocimiento, sino en la cantidad y calidad de información que un estudiante recibe en los diversos niveles por los que atraviesa: del preescolar a la primaria, de la primaria a la secundaria, de la secundaria al bachillerato, del bachillerato a la universidad.
Surgen las interrogantes ¿Están nuestros alumnos preparados a todos estos cambios? ¿Estamos preparados como maestros para guiarlos a través de estos procesos?
Majó (2000) considera  que los excesos de información son como el segundo diluvio, declarando que, nos estamos ahogando entre la cantidad de información que se produce, generando nuevos retos para quienes trabajamos en la formación de estudiantes.
Estos retos generan una demanda creciente de especialización para los profesores, pues se les solicita una mayor  preparación y el desarrollo de habilidades para la búsqueda de información actualizada, veraz y oportuna, además de ética y sentido respeto por la propiedad intelectual que debe ser transmitido a los alumnos, garantizando la legitimidad y validez del material que producimos, sustentándola en fuentes de referencia válidas.
La calidad educativa no sólo es darle paso de una etapa a otra, va más allá. Manes (2004) menciona que para mejorar la educación es necesario abandonar viejos paradigmas con la finalidad de actualizarse y lograr la calidad educativa enfrentando así los retos actuales.
De acuerdo con Majó (2000, párr. 12)  "...será fundamental el papel de los intermediarios de filtro de la información. Es una de las cosas que tendrán que hacer los profesores". El verdadero desafío es dejar de “innovar” desde el escritorio y enfocarse en lo que necesitan nuestros educandos.

Referencias:
Aliaga, F. y Bartolomé, A. (2005). El impacto de las nuevas tecnologías en la educación. Ponencia Presentada en el XII Congreso Nacional de Modelos de Investigación Educativa, La Laguna, del 21 al 23 de septiembre de 2005. Recuperado el 9 de enero de 2009, de http://www.uv.es/aliaga/curriculum/Aliaga&Bartolome-2005-borrador.pdf
Herrán M. (2012) La sociedad de la información... ¿o no? Mucha información y poca intuición. Recuperado  el 04 de Julio del 2012 de: http://www.redcientifica.com/doc/doc200107200001.html
Majó, J. (2000, junio)  Nuevas Tecnologías y Educación. 1er. Informe de las TIC en los centros de enseñanza no universitaria. Proyecto Astrolaboratorio sobre la implantación y el uso de las TIC por los centros de entrenamiento no universitario. Recuperado el 11 de noviembre de 2009, de http://www.uoc.edu/web/esp/articles/joan_majo.html
Manes, J., (2004). Gestión estratégica para instituciones educativas. Guía para planificar estrategias de gerenciamiento institucional (2a ed.) Buenos Aires, Argentina: Ediciones Granica

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